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Notas de Poesía
La poesía de una época dinámica y simultanea oscila con esa frecuencia de multidimensionalidad, una expresión que tiende a deformar y a contraerse, polifónica como una sonda espacial de extraños colores , turquesas y ámbares y genera una de las bellezas mas estremecedoras que hasta ahora se hayan contemplado presencialmente sobre la faz de la tierra y que recuerda quizás al último viaje de una civilización , colmada de geranios amarillos perfumados de arameo o en alguna lengua de cuerdas de alacena antigua, como el misterio que nos toca, cuando se ausculta el hondo cantar de la noche y se ven las estrellas ingrávidas, con su aura ministerial, se llega al eco del origen del universo.
I
Tengo trozos,
vidrios de arameo en los ojos
en el tunel, que me embriagan
y sus cuerdas resuenan huecas
atontadas
de la impermanencia .
Después de lograr entrar en lo que comunmente denominamos la inspiración, en mi caso la llamo la conexión, solo porque me siento más a gusto con este termino sin menospreciar el que tradicionalmente invoca el acto creativo en el que la musa poética hace gala a plentitud, apropiandosé por instantes de los sentidos, quedan entonces los rastros de la conexión, un arqueo del tiempo impermanente, del cual pudiésemos suprimir algunas palabras y hacer un nuevo ejercicio con el Texto I el cual quedaría tal como se presenta en el Texto II. La idea es tratar de simplificar o hacer un texto con igual intensidad y contenido, pero que este más sutilmente expresado
II
(Trozos, arameo, vidrios en los ojos
embriagan
túnel, cuerdas resuenan
en la impermanencia)
No sé sí el ejercicio queda lo sufiecientemente explícito, pero muchas de las palabras dejadas a un lado están incluidas en este nuevo texto(II). No intento ser un profesor, cuando apenas soy un aprendiz del verso, a veces las metáforas que he utilizado me sobrepasan, más bien intento ser un podador armónico, alguien que entroniza con la música de una vivencia sensorial y deja lo explícito a un lado, para que la esencia de la experiencia-de la creación tenga su tiempo presencial sobre el papel. Y que cuando habite con mis sentidos el estar despierto y sensible, pueda invocarse la paz sobre el texto, sin que me sienta más alla, extentido por la imagen, es mi intención y como lo he dicho soy un aprendiz y no siempre lo he logrado.
Que díficil es despegarse de ese regocijo, cuando se va descendiendo por las escaleras y las arquitecturas de una ciudad invisible se van olvidando, van arrobadas de misticismo
Al regreso, cuando se desciende, ese instante de desalojo nos da la impresión de perdida temporal. En este texto se expone el silencio, el regreso a ese caudal de imágenes, luego de haber plasmado sobre la hoja el texto I
III
El gato perdido y el espanto
de un silencio muerde
con su aullar
la plegaria indómita
Es una explosión que ocurre en distintos planos y en su manifestación solo puede ser aprehendida desde la perspectiva de lo que la mente puede captar; una síntesis de lo que ha ocurrido y solo eso, un pedazo del almíbar que logramos sustraer.
Sentí el mundo temblar sacudido en sus fauces gravitando
Polvos y ecos de un campanario ausente evitan verse frente a frente, en la boda de dos ramas
Como dos ojos que se miran y son el mismo
Y ya están ciegos con su sed
frente a una eclosión de perplejidad y noches, y el camino empedrado hacia la quietud, un silencio muerto, un silencio.
Por ello cuando se retrae y se intenta hurgar, no sé sí es mejor a) abrir ese marco infinito de simultaneidades, y sobre esa permanencia recoger un manojo de orquídeas y con ellas rehacer una imagen,
No tengo el ancho, la amplitud de aquella sonrisa tierra que pierde su voz en el borde de oro
Y solo te miro como quien sueña consigo mismo y alcanza a verse a rasguñar algunas frutas y oler los recados de la rosa color miel e hincar
las manos tomar el manojo de versos que ya no terminan cuando camino hacia tí
diseñar o simplemente percibir algún verso que delinea muy imprecisamente; como una esfinge de procedencia divina que con su impecable belleza nos alumbra y captura nuestra consciencia, lo suficiente para contener la vorágine que se escucha en ese hondonar del origen, es un poema imperceptible que tiene implicaciones, raíces profundas ancladas en los espacios insondables del jardín, que ahora se lee con una frecuencia creada, será artificial, pero es la que nos ha dado la sociedad en la que habitamos.
Tenía el habito de andar soñando desnudo ante mi voz y no recuerdo si era la ciudad la que en su ocasión abría su garganta de noches y soledades en sus muros.
Mucho más cargada de imágenes, de información, que conllevan a unos ejercicios perceptivos de mayor profundidad e indagación, donde se mezcla el sueño, la realidad virtual, la ubicuidad, el tiempo cero, la memoria, la imaginación, el péndulo de lo perceptivo, e intensamente se aborda la incandescencia de la creación- creíble o no, ocurre bajo un cierto desorden de los sentidos- Rimbaud o sobre a reinvención de la visión del poeta.
Camine, solo detuve mi sombra para que cayera al río. Me veía ondulando desde la orilla como un pez que se ha ido
la otra posibilidad b) es intrincarse fervientemente a indagar las posibilidades y abrir un ángulo donde coexistan las diferentes imágenes que tan solo reproduzcan la iniciación de esa resplandeciente y nítida cosmo-imagen que se vuelca ante nuestra visión. En cualquiera de los dos casos el espacio bidimensional de la hoja y las palabras tienen que tener un vigor especial para que aquella síntesis, o en su defecto la muestra de múltiples imágenes tengan las estructuras sensoriales de su representatividad y que difícil es hacer que ese conjunto de elegidas palabras también lleguen a ser expresión de un todo. Y que al leerlo me pueda imaginar lo mismo que cuando alzo los ojos y reproduzco el origen del universo ante mis ojos. No tenía un día de descanso ni un girasol conmigo la larga espera lo había arrasado todo incluso mis palabras e incluso mi silencio La catedral estaba vacía y la noche tibia Y qué habrá cambiado entonces en el poeta?, imaginar a Walt Whitman cuando escribía “Hojas de Hierbas” en un lenguaje muy sencillo y directo en el “Canto a mi mismo”, y percibir que él tuvo su espacio, un espectro de donde mirar a lo profundo y logró sustraer con su genialidad la sustancia, bajo la cual se irradian los sentidos humanos y la belleza de su expresión. Y habrá quizás que indagar en este mundo convulsionado un espacio para que desde alguna orilla del río que atraviesa nuestro pensamiento podamos silenciar o mejor dicho, apaciguar la ráfaga permanente de voces, altavoces y demás, que no hacen sino distraer los sentidos puros y limpios, el ave del fuego- el visionario ojo antiguo del cíclope que yace en nosotros. Y qué queda de ese hombre simultáneo haciendo silencio, y creando el túnel que lo lleva a imaginar? La luz intangible un hilo, que trataba de seguirlo hacia su origen y al fondo veía su sinfin, de regreso, junto al jardín de la casa mis pies caían, levantaban el rostro. En cual de los muelles tiene el verso que toca su alma y a la vez lo pueda hacer llegar, a plasmar sobre el papel, como un pescador del infinito cuando finalmente saca algún pez, alguna metáfora que le hace sentir que ha alcanzado con su aliento infinitesimal la zona intangible, el lugar destinado a la neblinosa palabra, y aún siente que hay un aluvión de sortilegios, cantos más allá, detrás del verso, una escalera que se desdibuja, que no pretende tener mayor exposición, sino un dolor profundo y puro, su desembarque en lo que hemos llamado la mente del poeta. Un muelle que muchas veces es revisado bajo una tempestad, una agonía parecida a la del boscaje de azules marmoleados, con los que están tallados los labios de Venus, las manos de los ojos ciegos o las rocas del silencio de donde proviene la noche en que la luz se extingue y nos hacemos unicornios, viajes de un solo tren a la sombra de algún temblor interno, que nos toma. En ese muelle el oleaje pudiese ser mortal, derribar las amarras al tiempo, y llevarse preso a la intemperie , en su barco inclemente al hombre visionario. La noche no termina la completitud de hoy exhalo buscando el círculo. Las hojas se deslizan vacilan al caer Y ya ha amanecido el círculo no esta, habrá que dibujarlo con la tintura del tiempo otra vez, con el viento de los olivos hasta que cierre sobre el pulso, la noche y el sueño Luis Gilberto Caraballo Notas: Caracas Venezuela –Junio 2006
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